Justificación

La crisis financiera de 2008 junto con el continuo proceso de globalización han tenido un impacto diferenciado sobre empresas, sectores y territorios. No obstante, el conjunto de la economía europea no ha podido hacer frente con eficacia a la crisis y está tratando de recuperar su posición central en el escenario económico mundial a través de una estrategia global, articulada en torno a la Estrategia Europa 2020. En ese contexto, y como es bien sabido, la economía española ha sido una de las economías europeas que más ha sufrido el impacto de la Gran Recesión. La crisis mundial afectó gravemente tanto al sector productivo como a las capacidades de investigación e innovación de las regiones y países de todo el mundo. Existe amplio consenso en cuanto a que la innovación es el motor más importante del crecimiento (Grossman y Helpman, 1991; Aghion y Howitt, 1998) y es, por lo tanto, de especial importancia saber si la crisis ha afectado a los patrones de innovación de las empresas y, de esta manera, a la capacidad para mejorar su competitividad en un contexto internacional.

Esta circunstancia es particularmente importante en el caso de una economía como la española cuya especialización relativa en empresas, actividades y sectores innovadores ha sido tradicionalmente escasa y donde la base de las mejoras de competitividad, salvo en contadas excepciones, no se ha centrado en la innovación y el avance tecnológico. Por ello, resulta importante disponer de evidencia que permita, por una parte, conocer cómo está siendo la actividad innovadora de las empresas españolas tras el impacto de la Gran Recesión y qué características tienen las que están siendo más dinámicas en este sentido y, por otra, valorar la eficacia de las políticas de estímulo de la innovación empresarial, incluidas por ejemplo en los programas de la Unión Europea.

Los determinantes de la innovación de la empresa se ​​pueden concentrar en dos grupos, uno interno y otro externo a la empresa (Sternberg y Arndt, 2001). El conjunto de factores internos incluye todos los incentivos y las limitaciones dentro de la empresa que afectan a la decisión y la posibilidad real de innovar. Estos pueden verse afectados por las condiciones locales (aglomeración, infraestructuras de conocimiento, factores institucionales), es decir, por los factores ambientales que son externos a la empresa. Este componente externo es probable que afecte tanto a la generación como a la absorción de nuevas ideas. La evidencia empírica existente no es concluyente, existiendo incluso cierta polémica académica en cuanto a la contribución relativa de los factores internos y externos (véase por ejemplo Czarnitzki y Hottenrott, 2009). Esta discusión no es baladí, dado que afecta al diseño y eficacia de las políticas que se pueden implementar para estimular la innovación empresarial (y que sintéticamente se pueden resumir en el apoyo directo para la mejora de las condiciones internas y en el incremento de las dotaciones estructurales y en las institucionales del territorio). En este sentido, nuestro proyecto parte de la idea de que la inconsistencia de la evidencia previa se explica por el hecho de que los estudios anteriores han considerado únicamente el caso de una única economía (país o región), mientras que el papel que desempeñan los factores internos y externos puede variar a través de las economías (por ejemplo, entre economías centrales y periféricas, con distintos niveles de desarrollo). También puede diferir según el tipo de innovación y la presencia de redes locales y globales, y por la fase del ciclo económico, ya que el impacto de los factores internos y externos es probable que difiera entre periodos de crisis y de expansión.

Es una realidad constatable que los procesos de innovación de las empresas, si bien necesarios para mantener la competitividad en un mundo sometido a una creciente globalización, se están convirtiendo en procesos cada vez más complejos que, en consecuencia, requieren de mayores costes. Es por ello que si bien muchas empresas deciden embarcarse en sus propios proyectos de I+D, cada vez son más aquellos casos en los que se intenta acceder a fuentes externas de conocimiento tecnológico. En concreto, los acuerdos de colaboración con otras empresas o con instituciones privadas o públicas y la participación en redes globales de innovación (GINs) se han convertido en una estrategia de transferencia de conocimiento que ha pasado a reconocerse, en el ámbito académico, como un importante mecanismo de difusión de la innovación tanto a nivel local como global (Schilling, 2008). También en el ámbito político se ha hecho explícita la importancia de las redes tecnológicas y de innovación, tal como muestra la incorporación de la idea de conectividad en el núcleo de la estrategia de “Smart Specialisation” puesta en marcha recientemente por la Comisión Europea como una condicionalidad exante para el acceso a los fondos de cohesión en el nuevo periodo de programación 2014-2020 (McCann y Ortega-Argilés, 2013).

Sin embargo, los bajos niveles de innovación de la economía española siguen siendo considerados como preocupantes, según se constata en el informe COTEC 2014. La inversión realizada en I+D en 2012 equivale al 1.30% del PIB español, frente al 2.92% de Alemania o el 2.26% del Reino Unido, a la vez que se observa una reducción en el número de empresas innovadoras respecto a años anteriores. Sigue constatándose, asimismo, que las grandes empresas son más innovadoras que las de menor tamaño. Con este panorama de fondo, resulta importante disponer de evidencia robusta de si unos bajos niveles de colaboración tecnológica, tanto local como global, pueden explicar, al menos en parte, los bajos niveles de innovación de las empresas españolas; y principalmente de las PYMEs, a las que puede resultarles más costoso iniciar procesos innovadores propios. Es decir, resulta fundamental analizar hasta qué punto el posible déficit en colaboración tecnológica puede estar explicando los bajos niveles innovadores en las empresas españolas, especialmente cuando se les une un marco de factores ambientales poco propicio a dichos procesos de colaboración. En este sentido, la propuesta de este proyecto va más allá del habitual impacto de la colaboración tecnológica sobre el resultado innovador de las empresas. En concreto, se pretende proporcionar evidencia que permita saber si el tipo de colaboración tecnológica llevada a cabo puede tener un impacto heterogéneo en función de, entre otras cuestiones, el ámbito geográfico de dicha colaboración (colaboración nacional, europea, internacional), la variedad existente en el conocimiento que se puede obtener de los agentes con los que se coopera respecto al ya existente en las empresas españolas, los niveles de capacidad de absorción de la propia firma y el nivel de desarrollo económico e institucional del territorio en el que la empresa se encuentra localizada.

Asimismo, resulta imprescindible disponer de evidencia robusta que permita realizar una valoración del impacto de la innovación empresarial sobre la competitividad de las empresas y, por agregación, sobre el conjunto de la economía española. En concreto, el proyecto considera fundamental conocer en qué medida contribuye la innovación obtenida mediante la colaboración tecnológica y la participación en GINs al proceso de internacionalización de la empresa española y a la generación de empleo, dado que ambos aspectos resultan cruciales en la actualidad y en el futuro más próximo. Además, en el caso del efecto sobre el empleo, el proyecto presta atención a una cuestión de indudable repercusión social: si en el caso de producirse un aumento en la actividad innovadora de la empresa española afectaría por igual a trabajadores cualificados y no cualificados y, por consiguiente, si tendría un efecto sobre la desigualdad de ingresos en España. Dado que la literatura teórica no sugiere una relación inequívocamente positiva o negativa entre innovación y desigualdad, la constatación empírica de esa relación para la economía española resulta imprescindible para poder realizar una previsión fundamentada acerca de esta cuestión. Por lo tanto, conviene destacar que la propuesta de análisis en este proyecto va más allá de la evidencia ya existente que, en su mayor parte, comprende los efectos de la innovación sobre la productividad empresarial y sobre el empleo total (sin distinguir por el grado de cualificación). Dada la suficiente literatura ya existente sobre estos aspectos para la economía española, nuestra propuesta apuesta por proporcionar evidencia referida a los efectos sobre la competitividad internacional y sobre la repercusión en la desigualdad de ingresos, donde la evidencia sistemática para nuestro país es mucho menor. Y todo ello enfatizando los efectos asociados a la innovación resultante de la colaboración tecnológica y de la participación en GINs.

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